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ENTRENAMIENTO

Costumbres del Paleolítico que te pueden ayudar a cambiar tu cuerpo

El ‘paleotraining’ irrumpe en Málaga con un primer establecimiento con la intención de consolidarse como un método de entrenamiento saludable, basado en los hábitos de vida de nuestros ancestros

02-06-2017   /  EUGENIO CABEZAS

Imagen del centro inaugurado en la barriada de Huelin. / SUR

Durante miles de años el ser humano ha tenido que correr, trepar, saltar y caminar para procurarse el alimento. Hasta la invención de la agricultura y de la ganadería, en el Neolítico, nuestra especie tenía que cazar las especies, persiguiéndolas, subiéndose a los árboles y enfrentándose a ellas. Estos son los principios que inspiran ahora el movimiento del ‘paletraining’, una filosofía deportiva que está ganando cada día más adeptos en todo el mundo. En Málaga abrió hace un mes el primer establecimiento especializado en Andalucía.

Manuel Muñoz es su responsable. Canario de origen, ha decidido ponerse al frente en la ciudad de un establecimiento que en sus 270 metros cuadrados ofrece todos los elementos necesarios para convertirse en un ‘paleo’ deportista. A continuación, te ofrecemos las claves para convertirse en un auténtico ‘paleo’ adicto, lo que incluye no sólo los entrenamientos, sino también una alimentación inspirada en lo que comían nuestros ancestros: carnes, pescados, mariscos, verduras y frutas. Es decir, nada de lácteos, legumbres, cereales ni, por supuesto, alimentos procesados ni precocinados.

En primer lugar, cabe destacar que el ‘paleotraining’ nació en 2007 de la mano del canario Airám Fernández, que es el responsable de la red de 17 centros que hay repartidos por todo el país. Trabajan coordinadamente, intercambiando consejos e información. Este sistema de entrenamiento es apto para cualquier edad, desde jóvenes hasta ancianos. De hecho, Muñoz explica que cuentan con clientes muy diversos, desde los que buscan adelgazar, mejorar su movilidad, o reforzar su musculatura, hasta los que tienen como finalidad competir en alguna otra disciplina deportiva. “No entrenas un musculo analítico, entrenamos el ‘todo’, con diferentes niveles de intensidad y resistencia, generamos mejoras en la calidad muscular y la salud”, sostiene.

De esta forma, las sesiones de ‘paleotraining’ son muy personalizadas, adaptándose a la condición física de cada participante. Comienzan con un calentamiento, para continuar con una rutina de ejercicio en la que se intercalan picos de intensidad. Saltar troncos, escalar, reptar o correr son algunos de los ejercicios que desarrollan los ‘paleo deportistas’, en sesiones de 40 a 50 minutos de duración. Recurren también a balones medicinales o sacos de arena, emulando movimientos en la naturaleza como levantar piedras o mover troncos. No obstante, la denominada ‘fase aérea’ del ‘paleotraining’ requiere de un mínimo de entrenamientos previos con ejercicios más básicos.

El objetivo último de esta filosofía de vida no es otro que el de “volver a ser seres humanos”, según explica Muñoz, quien incide especialmente en la importancia de cuidar la dieta y la alimentación. Un máximo de tres comidas diarias, a base de carnes, pescados, mariscos, verduras, frutas y hortalizas. Nada de cereales, lácteos, azúcares, grasas ni aceites vegetales. Lo llaman nutrición evolutiva. “No se trata de volver a las cavernas ni tampoco es una dieta hieperproteica. Se trata de tener salud, adquiriendo buenos hábitos y, sobre todo, mantenerlos en el tiempo”, advierte Muñoz.

La grasa y la proteína animal, vitales para el desarrollo del hombre, son fuentes nutritivas cruciales en la ‘paleodieta’. De esta forma, se establece que hay que comer carbohidratos como las raíces, los tubérculos, la fruta y la verdura y no pasta, arroz, cereales, pan ni azúcar, considerados nuevos desde un punto de vista evolutivo. En cuanto a las proteínas animales, están presentes en huevos, pescado, marisco y carne, “la materia prima del músculo, órgano vital para un estado de salud óptimo”, asegura.

Respecto a las grasas, se recomienda el Omega 3, presente en el pescado azul; el Omega 6, “que tiene la carne de animales que corren y reciben una alimentación adecuada”; y el Omega 9, presente en el aceite de oliva, las nueces de macadamia o el aguacate, entre otros. “En definitiva, es sin duda, un estilo de vida, basado en nuestros ancestros y la naturaleza, que nos devuelve a lo que en esencia somos como seres humanos, y que debido en muchas ocasiones a nuestro ritmo de vida tenemos olvidado”, concluye Muñoz.